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Indiferentemente indiferente

Hoy es San Valentín aunque para mí es Martes 14 de Febrero de 2012, sin más.
Este día no es que no me guste, es que me es indiferente.
Tal vez sea porque hasta ahora no he tenido suerte en el amor, tal vez sea porque he pasado muchos San Valentines sola, la cuestión es que este día no provoca el menor sentimiento en mi interior. Cero.

Hay gente que odia este día. A lo mejor la palabra odiar es muy fuerte en este contexto, pero sí que es verdad que hay personas que no soportan el 14 de Febrero.
La indiferencia es mucho peor. Al menos el odio es un sentimiento.
La indiferencia es hielo, el odio es calor.
El odio y el amor van unidos de la mano. Son los polos opuestos de una misma cosa, por lo tanto lo que odias hoy puedes amarlo mañana y viceversa. Pero ¿Y la indiferencia?.

Creo, y espero que nadie se sienta ofendido porque son conjeturas mías, que muchas de las personas que dicen "odiar" este día y que a veces se excusan diciendo que es un día consumista, en realidad lo que les ocurre es que o bien tienen un marido o pareja que se pasa San Valentín por el forro, o bien porque su vida sentimental no es como les gustaría o hubieran imaginado, pero aún así aún creen en un San Valentín feliz.

Pero la indiferencia, ay la indiferencia! La indiferencia es... La indiferencia es...
La indiferencia es Nada.

Lo curioso y bueno de la indiferencia es que estoy genial a pesar de que con mis palabras pueda parecer lo contrario.

A todos los que amais San Valentin y a los que no también, muchos besos.





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Gotitas de Sabiduría

"Sólo aquellos que se arriesgan a ir más lejos
podrán saber lo lejos que pueden llegar"


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Sin tetas no hay sujetador

Hoy he ido a la tienda women´secret.


Me encanta la ropa interior que venden, aunque pocas veces acabo comprando allí porque no entiendo como un sujetador puede valer 24´95 euros (¡con la poquita tela que se utiliza para hacerlos!), así que casi siempre acabo yendo a Oysho que también tienen cositas monísimas y mucho más económicas.
Pero hoy... hoy he visto el cartel de rebajas en women´secret, así que he entrado para ver si encontraba alguna ganga.
Mientras buscaba un sujetador de mi talla en la sección de sujetadores rebajados, había a mi lado dos mujeres que hacían lo mismo.

Conversación entre ellas:

Mujer 1: "¡Ay mira que bonito! Lo voy a comprar."
Mujer 2: "¿Es para ti?"
Mujer 1: "No, es para mi hija. Lo que pasa es que todavía no tiene tetas"
Mujer 2: "Da igual, pero le crecerán"

Miro el sujetador que la mujer llevaba en la mano y ojiplática me he quedao, sería la talla 80 B, pero con aros y push up.


Mujer de Dios, si te hace ilusión comprarle su primer sujetador, cómprale uno de esos tipo top, o de esos de gomilla sin aros, sin relleno, y sin el push up. Porque digo yo, si no tiene tetas qué va pushupear el push up o qué van a sostener esos aros, ¡¡como mucho le van a llagar!!!.
Y claro, crecerle le crecerán (que sabia su acompañante), el año que viene tal vez, o si tiene la chiquilla 6 años (porque vete tú a saber...) de aquí a otros 6 le empezará a crecer el pechillo.

Yo me he comprado un sujetador talla 90 B, con aros y sin push up. Blanco, muy mono, y por sólo 6´95 Euros, o lo que es lo mismo 7 Euros (pa que engañarnos).

Besos y abrigaros mucho que como dicen en mi tierra  "¡Xe que fred que fa!"









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El día que empecé a amar a los gatos

Nunca me han gustado los gatos, siempre me han parecido unos animalitos muy independientes, solitarios y egoístas que sólo se acercan zalameros a restregarse por tus piernas cuando tienen hambre o necesitan que les hagas mimos, y una vez que obtienen lo que quieren se largan satisfechos con la música a otra parte.
Por no hablar de los sustos que a veces te dan cuando de repente,  sin tú esperarlo,  dan un brinco para subirse al sofá,  a la mesa o a tu regazo.
Y las bolas de pelo… Menudas bolas de pelo que van soltando… Parece que estás en el Far West  y que son cómo esas grandes bolas de ramas que van cruzando las calles arrastradas por el viento.
Pero la otra noche empecé a amar a los gatos.
Fue el Viernes, hacía una mala noche, una noche invernal (ya era hora). Frío y una lluvia fina pero insistente de esa que parece que no moja pero que te cala hasta los huesos. Antes de irme a dormir decidí fumarme mi cigarrito de Buenas Noches asomada a la ventana. Fue entonces cuando al bajar la vista vi al lado de un coche aparcado dos gatos, uno negro y otro blanco con manchitas marrones pasando frío y mojándose. Estaban tumbados el uno al lado del otro, no se miraban, pero el gatito negro tenía puesta su patita encima del otro gato.

No se miraban, no se comunicaban (como quiera que se comuniquen los gatos), pero allí estaban uno al lado del otro dándose soporte.
Me recordaron a las personas, como cuando tienes un problema, y la persona que está a tu lado no sabe qué decirte, ni cómo consolarte, pero agarra tu mano como muestra de único consuelo y solidaridad, y con eso te basta porque hay veces que las palabras sobran.

Cerré la ventana, y me metí en la cama disfrutando del calor del hogar, un calor que muchos animalitos no disfrutan.
Ayer salí a la calle y me encontré al gatito blanco con manchitas marrones, le atraí hacia mí y le acaricié el lomo un ratito, mientras él se restregaba mimoso contra mi pierna.  Esta vez no me molestó.



P.D.: La foto la he cogido de Internet, pero viene más o menos a reflejar a los gatitos que yo vi esa noche.


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De zombies y vámpiros

Llevaba ya unos días sin actualizar... La verdad es que por las tardes últimamente estoy llegando bastante cansada a casa, mucho trabajo unido a un insomnio que me ha estado acompañando en los últimos días y que gracias a Dios ya está remitiendo.
Y es que yo soy muy nocturna, parezco un vámpiro. Me gusta acostarme tarde viendo la tele, (en el caso de que estén haciendo algo que me guste) o leyendo. Me encanta estar en la cama leyendo un buen libro en medio del silencio de la noche, cuando todos o casi todos están durmiendo.
Sobre las 00:30 o incluso la 1:00 decido apagar la luz y, aunque es tarde, si durmiera hasta las 7:30, que es cuando me suena el despertador, no estaría nada mal, el problema viene cuando durante una semana entera tu cuerpo se despierta insistentemente día tras días a las 6 de la mañana cuando al muy zoquete todavía le podría quedar hora y media de placentero sueño.
Y dormir 5 horas es jodido (con perdón), lo puedo llevar bien 1 día, incluso 2, pero cuando esto se prolonga... Ojeras, bostezos, piel pálida.. una zombie en toda regla vamos. Y encima una zombie con mucho trabajo.
Por eso cuando llego a casa a las 19:00 h. intento relajarme. Me pongo cómoda, me tumbo en la cama, enciendo una velita como única iluminación en toda la habitación, una varita de incienso de ruda o sándalo (mis favoritas) y me relajo y con suerte hasta me duermo media horita antes de cenar :)).
Pero luego llega la noche, y aunque cada mañana cuando suena el despertador juro y perjuro que nada más cenar me iré a la cama, lo cierto es que el vámpiro que llevo dentro sale de nuevo y vuelta a empezar.
Un círculo vicioso. Así estoy, deseando que llegue el fin de semana ¡Y es sólo martes!.
Que tengais Dulces Sueños, y tener cuidado: Anda un vámpiro suelto.
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De una lata... ¡Un portavelas!

Desde hacía un tiempo se me había despertado el gusanillo de hacer manualidades. Pienso que es un hobbie bonito con el que mantener ocupada la mente y que encima despierta la creatividad que todos llevamos dentro.
Así que después de inspirarme visitando algunos blogs, hoy he hecho mi primera manualidad.
Como me encantan las velas y las utilizo mucho, he hecho un portavelas.





Al ser el primero, creía que no me iba a salir demasiado bien, pero me ha gustado como ha quedado al final.
Hacer un portavelas es lo más fácil del mundo mundial :)
Se necesita una lata, ésta en concreto es una lata de atún. Para pintarla yo he utilizado pintura La Pajarita:



Esta pintura es para mezclarla con agua, pero en este caso yo la he utilizado sin agua. Ya que al mezclarla con agua, la pintura resbalaba por la lata y no secaba, por lo visto se debe mezclar con agua cuando vas a pintar sobre otro tipo de materiales como madera, papel, etc. Por lo tanto he utilizado la pintura directamente del botecito.
Una vez secada la pintura, he pegado con pegamento superglue un corazoncito acolchado que tenía.





Si os animáis ¡es súper fácil!. Yo voy a seguir coleccionando latas para hacer nuevos modelos.
Besitos y que paséis un buen fin de semana.





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Como una lija

Como una lija tengo la piel de la cara.
Y es que el tabaco y el beber menos agua que la que necesita un cactus, no es una buena combinación.
Así estoy yo ahora, con la cara embadurnada con una pasta verde, esperando que me proporcione la hidratación que mi cuerpo no genera.


Así que, ahí va uno de mis propósitos para este año nuevo. Conseguir una piel de porcelana,




suave e hidratada,




sin signos de cansancio o estrés...


Como supongo que no existe ninguna crema que por sí sola sea milagrosa, también tendré que obligarme un poquito a beber más agua, pero es que mira que me cuesta... A veces pienso que la neurona o lo que sea que indica que tenemos sed, la tengo un poco atrofiada.
No exagero si digo que como mucho bebo un vaso al día, y encima hay un gracioso por ahí que dice que hay que beber 8 vasos!!! Dios mío!! 8 vasos!! Como no me compre esto...




: )



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Frase Inspiradora

"Sólo aquellos que se arriesgan a ir más lejos podrán saber lo lejos que pueden llegar"